Conclusión

Nosotros, los humanos, no podemos fijar el nitrógeno biológicamente, pero ciertamente lo fijamos de manera industrial. Cada año, se producen alrededor de 450 millones de toneladas métricas de nitrógeno fijo mediante un método químico denominado proceso de Haber-Bosch, en el cual se hace reaccionar el N2 con hidrógeno (H2) a altas temperaturas.

 

La mayor parte de ese nitrógeno fijo se utiliza para producir fertilizantes que aplicamos en nuestros huertos, jardines y cultivos agrícolas. En general, la actividad humana libera nitrógeno al ambiente por dos medios principales: la quema de combustibles fósiles y el uso de fertilizantes nitrogenados en la agricultura. Ambos procesos incrementan los niveles de compuestos nitrogenados en la atmósfera.

 

Los altos niveles de nitrógeno atmosférico, distintos al N2, se asocian con efectos perjudiciales como la producción de lluvia ácida (en forma de ácido nítrico, HNO3) y la contribución al efecto invernadero en forma de óxido nitroso (N2O).

 

Cuando se utilizan fertilizantes artificiales que contienen nitrógeno y fósforo en la agricultura, el exceso de fertilizante puede llegar a ríos, lagos y arroyos mediante escorrentía superficial. Uno de los efectos de esta escorrentía es la proliferación excesiva o florecimiento de algas u otros microorganismos, cuyo crecimiento está limitado por la disponibilidad de nitrógeno o fósforo.introduccióndonde se obtiene el nitrógenocomo consumimos el nitrógenoComo se produce el nitrógenoEn que se útiliza el nitrógenoConclusión 
 

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